miércoles, 23 de septiembre de 2009

OTOÑO CON POESÍA ( Para Inés)



¿ Poema o prosa poética?...

Es igual, Inés. Tanto el uno como la otra, son poesía. Verás...


REQUIEM


Lo decidió
esa tarde de otoño
evocando aquel blues.

Se vistió
como si fuera fiesta.
Acarició el retrato,
recreó una caricia
y salió
con el paso resuelto.

Compró una flor
que regaló a una niña.
Saludó a un viejecito
como si fuera amigo.

Siguió el vuelo de un pájaro.
Envidió a una pareja...

Cristales rojos
más allá de la arena.
Era otoño
y la tarde moría.

Evocó una familia
- como si la tuviera -
Hizo un guiño a una estrella.

Y silbando aquel blues
se perdió por el agua...

Sólo el mar lo sabía.


REQUIEM ( Prosa poética)


Apoyada su cara en el cristal, deja escapar su mirada por la monotonía gris de los tejados.
Veinte de noviembre y el día despidiéndose por las calles, por los parques desnudos de hojas y de pájaros... La casa vacía. Muda la guitarra.
Toma el retrato y sus dedos lo recorren en prolongada caricia: Laura... Laura... Laura...

Sale decidido... " Cómprame un clavel para tu novia, guapo"... Y con la roja flor en la mano, camina esquivando transeuntes.
Saluda a un viejecito, como si fuera amigo, sonríe a una pareja ¿los conoce? Sigue el vuelo de un gorrioncillo despistado...
Muere la tarde de otoño en una playa solitaria. Rojos cristales ondulantes, retienen aún el brillo del crepúsculo.

Y silbando aquella vieja canción de jazz, hace un guiño a la primera estrella, evoca la familia que tuvo, avanza firme por la arena, y se pierde en el agua...

viernes, 18 de septiembre de 2009

MAS POEMAS A SETIEMBRE





** MELANCOLÍA


Es otro atardecer.

Se escuchan los latidos del mar
y sirenas de barcos
cargados de vacío.

En la calle, la gente
consulta los semáforos.
Y exhiben las vidrieras
modelos imposibles.

Y ese sol de setiembre,
que se escapa
en busca de otras manos...

Es otro atardecer.

Hay concierto de Mozart
en el parque.
Y un hombre en la vereda
con la mano extendida.

Y otoño que se anuncia
con alguna que otra,
lágrima desteñida...

domingo, 13 de septiembre de 2009

IMPUNIDAD (Un relato de Ilune Díaz)



El asesino se acercó lenta y cuidadosamente, a la que pronto iba a ser una de sus muchas víctimas. Pese a su manso y sumiso aspecto, él sabía que no era una presa fácil: estaba más fornida y corpulenta que el resto de sus hermanas. Y por eso, precisamente, prefería matarla a ella.

Giró la manilla de la puerta que daba a su habitación, y entró sin emitir ni un solo sonido. De lo contrario, se le escaparía y eso sería nefasto para él, pues desbarataría todo su empeño por degollarla...

Una vez frente a Gina, pudo comprobar lo profundamente dormida que estaba, y aprovechando esta situación, se abalanzó sobre ella como una fiera sedienta de sangre.
Para sorpresa del cazador, Gina era mucho más escurridiza que las anteriores.
Protegida por el grueso manto de oscuridad que bañaba la habitación, logró salir de ésta, y tan sobrecogida como asustada, corrió hacia el huerto, permaneciendo escondida durante unos breves segundos que a ella le parecieron eternos.

Oculta entre los girasoles, advirtió los siniestros pasos del asesino que se le acercaban sigilosamente. No obstante, decidió permanecer quieta hasta estar segura de la dirección que debía tomar para esquivarle y salvar su vida. Era demasiado tarde; estaba tan cerca, que de ninguna manera le iba a ser posible escapar... Sintió estremecida, la respiración del asesino sobre su nuca y despavorida, forcejeó sin demasiado éxito... hasta que desistió en su último intento por sobrevivir.

Sin escrúpulo alguno, éste le cortó el cuello, decidiendo más edelante, que había quedado demasiado exhausto, como para despellejarla también. Éso lo haría mañana, a primera hora, después de limpiar la espeluznante escena del crimen.

Se sentía satisfecho por el logro de haber matado a la gallina más gorda y deliciosa del corral. De esta manera, ya tenía una suculenta comida que ofrecer a las visitas que esperaba al día siguiente.



*****************************
Ilune es mi nieta. Está despertando su afición por la escritura. Gracias, Ilu.

jueves, 3 de septiembre de 2009

POEMAS A SETIEMBRE



TARDES


Hay nubes que parecen
algodón escarlata.

Y en el aire, perdidas,
mariposas errantes
como besos con alas.

Las tardes de setiembre,
casi azules,
casi tibias,
se vuelven remolonas,
consentidas,
confidentes...

Parece
que nos quieren decir algo.

Un pájaro se asoma
al borde de tu beso
y el aire, despistado,
se abraza a nuestro abrazo.

Las horas van pasando
de puntillas, suavecito...

El sol
se mece con la brisa
y se diluye
en la luz de tus ojos.

La ciudad
desemboca en el mar,
enamorada.

Son tardes de setiembre,
casi azules,
casi tibias...