lunes, 24 de febrero de 2014

Teselas : Invierno y desamor



          * Recuerdas?

Recuerdas aquel pueblo ?
La cena en ese bardecarretera
rodeados de noche, de campo,
de silencio?
Recuerdas el deseo
que pedimos a una estrellafugaz?..

Sabes?... Ahora que lo pienso
no se cumplió  del todo .


               *Posible

Una nube  de pájaros
desordenó el silenciodelatarde.
 Va llegando el olvido
como una muertelenta.

Lloro fronteras. Colecciono
efímeros azulestrangresores.

y pienso que es posible,
que a ti
te duelan también los poemas.


        *** Amuleto

Tiré tu corazón aquella noche
entre juncos nostálgicos
asomados al río.
Tiré al fondo del agua
las piedrasoxidadas de tu historia.

Y a un vendedor de fantasías
le compré un amuletoantimemoria

miércoles, 19 de febrero de 2014

Poemas de ayer . Gato negro


La ambigua luz del horizonte
azuloscuro.
Sus dedos en mi espalda
pierden peso. Resbalan.

Mis ojos a punto de sucumbir.

Dos látigos de luz
atraviesan el cristal de pronto:

Elegante.
Magestuoso.
Elástico,
el gato negro se desliza
por el brillante filo del tejado.

Mi amor duerme. Afuera,
ese duende golfo,
aventurero,
arrebata mis sueños.

Me observa,
su silueta recortada,
sobre el mágico disco de la luna.

Y se va...
de a poquito, desdeñoso,
llevando mi desvelo
en el espejo verde de sus ojos.

 La ambigua luz del horizonte
torna ahora azulceleste.

Desde el sueño
unos dedos tenaces,
se aferran a mi ternura insomne.

Tequiero - susurro quedito -

Y mis labios destejen,
entramados de sueños en su piel.

viernes, 14 de febrero de 2014

Invierno en tankas



Brillo de invierno:
Un sol irreverente
por la azotea.
Y un gorrióndespistado
pensando que es abril.


          *****


Un tango y tú.
Azucar en el mate?
un cigarrillo?...
Y tus manos urgentes:
Anda, dameunabrazo.


          *****


Pido la luna.
Tu corazón, París,
todos tus límites...
Pido todas tus noches
y un pocodedinero.

          *****


Ibas llegando
y soltaban los sauces
penas al viento.
Y callaba eltictac
del reloj del salón.

domingo, 9 de febrero de 2014

Poemas de invierno : Podría contar



Cada día un poema
             _ me prometí -
y estoy aquí
frente al papel en blanco...

Podría escribir, por ejemplo,
del cayuco que naufragó
hoy mismo
y de los dos bebés
que rescataron vivosdemilagro.

De la lluvia insistente
de estos días
que deshojó las flores del jardín.

De mi patio de piedrasazules.
De la elegancia de los abedules.

De cuando naufragó un cometa
en el agua del charco del potrero.

Podría contar
sobre el amor secreto de Alfonsina.
De la obsesión de Borges
por su otro yo.

De ti, hecho de viento.
De mi,  barco de vela.

Y podría escribir
del silencio de lastardesdeinvierno,
que gobierna las calles desiertas
con todos sus ejércitos.

martes, 4 de febrero de 2014

Relato : Como cada tarde



Recogí  rápidamente  mis libros y sin mirar a ninguno de los compañeros, salí a la calle.  Y caminando de prisa seguí el camino de siempre.
Las luces del bar estaban ya encendidas y con disimulo miré hacia dentro. Allí estaba. Inmóvil, como una cosa. Ajena a todo y a todos; en ese mundo donde nadie podía entrar.  Sobre la mesa, un vaso vacío y el bolso abierto.  Y sentí de nuevo,  el negro abejorro. Ese negro abejorro que me hurgaba el pecho desde aquel día... Como siempre, evité mirar la acera de enfrente; aún la veía allí, con mi hermanito chico de la mano, esperándome a la salida del colegio y la terrible imagen recurrente del coche que a toda velocidad se lanzó sobre ellos...
Seguí adelante, casi corriendo hasta casa. Miré a mi hermana y asentí con los ojos: sí, mamá estaba allí, como cada tarde.  Ella siguió haciendo la cena sin decir nada.
Los dos sabemos lo que va a ocurrir:  En unos minutos nuestro padre, llegará del trabajo.  Llegará cansado, como si llevara encima un peso de cien años. Nos dará un beso a cada uno y subirá despacio la escalera.  Abrirá suavemente la puerta del cuarto y mirará adentro con la leve esperanza de encontrarla allí, escuchando música o leyendo. Como antes.  Pero no, mamá no estará y él, bajará los ojos tristes y descenderá lentamente los escalones. Nos mirará en silencio y veremos en sus ojos un ruego; el ruego mudo de cada tarde.  Luego, irá  a sentarse junto a la ventana que da al jardín, ahora tan descuidado...Y nuestras miradas, la de mi hermana y la mía, se abrazarán en el aire con el mismo pensamiento: pobre papá.

Enseguida mi hermana dirá  simplemente: vamos.  Caminará de prisa y yo la seguiré con los ojos bajos, porque temo encontrarme con alguno de mis compañeros.
Y llegaremos al bar. Atravesaremos miradas y murmullos, gritos y palabrotas, hasta llegar a su mesa. Nos sentaremos a su lado en silencio y ella nos mirará primero asombrada, como si no nos conociera y luego nos sonreirá con esa sonrisa lejana que tan bien conocemos... Vamos, mamá, le dirá mi hermana y, como cada tarde,  los dos la cogeremos de la mano y saldremos a la calle, ya casi envuelta en las sombras de la noche.